
Era hermoso pensar en todos esos árboles que nos rodeaban y daban paso a un ambiente acogedor.Así me sentía al mirar en tus ojos, cuando caminábamos lentamente por las calles sin nombres que nos llevaban a un destino inimaginable sin siquiera comenzar.Y el silencio era nuestro lenguaje y tu boca no pronunciaba más que palabras dulces y agradables como tu sonrisa y yo hablaba sin hablar y te conocía cada segundo más como si te convirtieras poco a poco en una extensión de mi alma.Unidos y soñadores, mirando un cielo creado por nuestros sueños, sin hablar ni conciliar acuerdo.Y el momento se hacia volátil y espeso, la luz se extinguía y colicionamos imaginariamente en un beso casi eterno.Era hermoso pensar en todas aquellas vivencias que pudieron suceder en un tiempo más real.Y aún sigo aquí, con este pensamiento de árboles en otoño y calles sin destino ni nombres. Aún me queda ese vacío en mi interior, el que nadie pudo llenar como tú.


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